Daniela y el Mundo de Nold

La Jirafa Tota

Daniela es una niña, como tú. Tiene ya cinco años, y todo el mundo dice que es muy guapa. Regordeta, con el pelo negro y rizado, una boca pequeñita y unos ojos tan grandes y verdes como las ranas, a Daniela le encanta pintar; su color favorito es el morado. También le gusta mucho jugar en el parque, aunque le dan un poco de miedo los perros. No come demasiado bien, solo las patatas fritas. Y prefiere llevar falda. Pero además de todo esto, Daniela tiene poderes mágicos. Lo que pasa es que todavía nadie lo sabe. Sus papas, abuelos y amigos, aunque la quieren mucho, piensan todos que es una niña normal. Su hermanito tampoco lo imagina. ¡Ni siquiera ella misma lo sabe! Pero es así. Es verdad.

Normalmente, al despertarse, Daniela se levanta y se lava la cara y las manos. Luego desayuna con sus papas y su hermano Leo. Después se viste, se peina y se va al cole con su papi. Allí está mucho tiempo, pero se lo pasa muy bien. Y después, al volver a casa, se entretiene con sus juguetes, o se va a jugar al parque, o con sus amigos, o a visitar a sus abuelos… lo que sea con tal de estar haciendo siempre muchas cosas. Por eso, después de la cena, Daniela se acuesta temprano, después de un día entero sin parar. Y mañana, otra vez.

Pero desde hace unos días, por la noche, siempre que Daniela está dormida, una jirafa se acerca a su cama. Aunque no se ve muy bien, Daniela está segura que es la misma que su familia tiene en el salón. De día, en el salón, la jirafa parece una figura de madera, totalmente quieta. Pero cuando todo el mundo se acuesta, la jirafa se despierta y se acerca a la habitación de Daniela. Además, por la noche, lleva siempre puestos unos zapatos rojos, y es mucho más pequeña, tanto que parece un juguete. Como la luz está apagada, al principio Daniela no estaba segura. Pero ahora sí. Y está claro que esta no es una jirafa cualquiera. Daniela no ha conseguido todavía tocarla nunca, ni siquiera hablar con ella, porque siempre que intenta levantarse de la cama al verla, la jirafa desaparece. Se hace invisible y se va. Así que solo puede observarla. Cuando Daniela ve desde su cama que la jirafa está entrando por la puerta, se queda allí, quieta, mirándola, haciéndose la dormida.

Al principio le daba un poco de miedo, porque de noche todo está muy oscuro. Además es un poco raro que una jirafa ande por tu cuarto. Pero en seguida se dio cuenta que no hacía nada malo. Entraba en el cuarto y caminaba hasta su cama, moviendo su largo cuello de lado a lado mientras andaba de puntillas con sus patas redondas. Entonces se acercaba a la cama de Daniela, y se quedaba allí quieta; mirando. Y en cuanto notaba que Daniela se movía, se asustaba y se escapaba. Que raro… ¿Qué querría esa Jirafa?

– Mama, anoche entró la Jirafa en mi cuarto.
– Daniela, por favor, cómete la tostada.
– Pero es verdad. Lo digo de verdad. La jirafa del salón, pero con zapatos rojos. Y es más amarilla, y se hace pequeña para poder asomarse bien a mi cama. Y el otro día también vino.
– Si yo no te digo que no Daniela, pero llegamos tarde al cole. Cómete la tostada.

– Seño, anoche entró una Jirafa en mi cuarto.
– Daniela, seguro que ha sido un sueño. Los sueños son historias que tenemos mientras dormimos, y que a veces, por la mañana, nos parecen de verdad. Pero en realidad nos las hemos imaginado. ¿Fue bonito tu sueño?
– Pero yo lo vi de verdad. Lo digo de verdad. Es la jirafa de mi casa, pero con zapatos rojos.
– Verás como esta noche ya no hay ninguna jirafa.

–  Abuelo, anoche entró una Jirafa en mi cuarto. La jirafa de mi casa.
–  ¿Si?, ¿Y que te dijo?
–   No me dijo nada abuelo. Las jirafas no hablan.
–   ¿Estás segura? ¿Se lo has preguntado a ella?
–   Ummm…no. No me deja, se escapa. Y luego nadie me cree. Pero es verdad.

Nadie hacía demasiado caso a la historia de Daniela, Así que pensó “¡Esta noche le voy a sacar una foto! Así mañana todo el mundo me creerá… O mucho mejor, ¡voy a dibujarla!”. Así que esa noche Daniela preparó su libreta y sus lápices de colores, y se acostó con todo escondido debajo de la manta, para que así sus padres no se dieran cuenta. Así podría pintar a la jirafa, y enseñársela por la mañana a todo el mundo.

Cuando estaba ya acostada en la cama, Daniela esperó a que apareciese la jirafa. Espero un rato grande, y esperó un poco más. Y tanto esperó, que se quedó dormida. Y estaba tan casada de esperar, que esta vez no se despertó cuando la jirafa entró por la puerta.

La Jirafa, como todas las noches, comenzó a andar despacito, de puntillas, sin hacer ruido, hasta acercarse a la cama de Daniela. Pero cuando estaba ya muy cerca, solo a dos pasos de la cama, la Jirafa notó que algo se movía bajo sus patas. ¡Las pinturas de Daniela!

Al quedarse dormida, Daniela había soltado los lápices que escondía. Y al destaparse un rato después, todos se habían caído por el suelo. La jirafa entonces resbaló con los lápices, y se dio un porrazo contra el suelo. Con el ruido del golpe, Daniela se despertó en seguida, y vio entonces a la Jirafa, llorando en voz baja, tumbada en el suelo, con su cuello dando vueltas y vueltas, los zapatos rojos encima de la lámpara, y la cabeza encima de las piernas de Daniela.

–  ¿Qué te pasa? Pregunto Daniela.
–  ¡Que porrazo dios mío! Dijo la Jirafa.
–  ¿Y por qué estás en mi cuarto?
–  Porque necesito saber si eres tú.
–  ¿Si soy yo?
–  Si eres Daniela.
–  Claro que soy Daniela. ¡Si me ves todos los días!
–  Si eres Daniela, la princesa Daniela.
–  Yo soy Daniela, pero no soy una princesa. Soy una niña.
–  Pues yo creo que eres tú. Llevo mirándote muchos días, y estoy segura que eres tú. Además, si no fueras, no podrías hablar conmigo. Lo que pasa es que no te acuerdas.
–  No soy yo. De verdad. ¿Por qué buscas a esa princesa?
– Necesito a la Princesa Daniela para que venga conmigo a mi país. Hace falta que nos ayude. Y sí que eres tú.
–  ¿Cómo os voy yo a ayudar?
–  Princesa Daniela, en el país de Nold estamos ahora todos en peligro. Y Roberto ha dicho que solo tú puedes salvarnos. ¿Nos vamos ya?
–  ¿Quién es Roberto? ¿Irnos? ¿a Nold? Me estás volviendo un poco loca…
–  Ya te lo contaré todo. Pero ahora vámonos.
– Yo no puedo irme a ningún sitio. Mis papas no saben nada, y no me voy a ir con una jirafa a la calle…¿Cómo te llamas?
– Pero no vamos a la calle, nos vamos por el armario. Tota, me llamo Tota.
–  Yo no me voy a mover de aquí, Tota. Además, yo no soy esa princesa. ¿Me dejas que te dibuje para enseñárselo mañana a todos?
– ¡Pero es que tienes que venir! Además… espera… ¡viene alguien!

En ese mismo momento la luz de la habitación de Daniela se encendió de golpe, apareciendo su madre en la puerta:

–  Daniela, ¿Qué haces hablando a estas horas? ¿Y por qué está el suelo lleno de lápices? Por favor, duérmete otra vez que es muy tarde. Y mañana al despertarte lo recoges todo.
– Mama estoy con Tota. Tota, la jirafa. Ya te lo conté. Se ha vuelto a hacer invisible. Quiere que me vaya con ella.
– Daniela, ya hablamos de lo del sueño de la jirafa… y es solo un sueño. Duérmete otra vez.
– ¡Pero si estaba hablando con ella mama! Tenemos que irnos al Nold por el armario…
–  Daniela, de verdad, duérmete. Mañana si quieres te vas a Nold, o donde te apetezca. Pero ahora a dormirte de una vez, que mañana estarás muerta de sueño en el cole.
– Vale mama. Pero es verdad. Lo digo de verdad.
– Muy bien cariño. Buenas noches.
– Buenas noches mama.

Daniela estaba hecha un lio, pero estaba aun más cansada, tanto que en cuanto su mamá apagó la luz se quedó dormida casi al momento. Lo último que pudo escuchar, así como un susurro a lo lejos, fue a su madre decir mientras volvía a su cuarto por el pasillo “Esto ya es lo que faltaba. Levantarse en mitad de la noche al salón para coger la jirafa. ¿Dónde la habrá escondido?”

[Continuará…]

– – – – – – – –

[14/05/2021] – Daniela fue de los primeros habitantes de este blog. Una idea de cuento corto, presentado en varias entregas; un proyecto de regalo futuro a mi hija que estaba a punto de nacer. Pero Daniela tenía otros planes…el mío era demasiado «pequeño» para ella, y me regaló todo su mundo, a toda ella. Y se hizo grande. Sobreviviendo incluso a varios años de inactividad literaria por mí parte. En ese tiempo olvidé por completo la historia que había pensado para Daniela. Pero daba igual, porque al volver a escribir, la primera palabra que vino a mi mente fue…Daniela. Y tras ella, de corrido, no ya MI cuento, que olvidé para siempre, sino SU historia. SU vida.

Hoy Daniela y el Mundo de Nold es una novela infantil completa, mi primera novela, que más pronto que tarde verá la luz como libro en papel. Quise regalar a mi hija un cuento infantil, y Daniela me regaló el poder contarle su vida. Me regaló disfrutar de María emocionada, asustada, feliz, sorprendida, intrigada, riéndo, gritando nerviosa, saltando inquieta,  mirando asombrada…Me regaló una colección de dibujos que me hizo María con su completa visión de Nold, de Daniela y el resto de personajes…Me regaló mucha felicidad. ¡Gracias Daniela!

Solo espero, como aprendiz de escritor, no haber destrozado en exceso tu aventura. Daniela, se te quiere; se te echa de menos. Vuelve cuando quieras…

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Angel Sierra

"Saber escuchar no siempre significa no tener nada que decir." Cinéfilo, tecnólogo, deportista, tímido, imaginativo, trabajador, viajero, comunicador, compañero, disfrutón, tranquilo, loco, músico, cocinero, gestor, bailarín, empático, friki, complicado, géminis... siempre diferente. Huye de encasillamientos; de lo que has sido o dicen que eres. Sé lo que quieras ser... sobre todo buena gente.

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