Aventuras en el Gym: 10 tipos de monitor de spinning

Spinning

Hace tiempo que os prometí, compartiendo con vosotros mis aventuras en el Gym,  una lista describiendo los diferentes tipos de profesores de Spinning que te puedes encontrar. ¡Pues aquí la tenéis sin más prolegómenos!

10 tipos de monitor de spinning

  • El director de equipo. Un primer perfil de profesor es aquel que intenta ofrecer en sus clases una experiencia ciclista lo más real posible. Para ello plantea cada una de las clases como una etapa específica de una vuelta ciclista: explicando de antemano el perfil de la etapa, así como los objetivos de equipo para llegar victoriosos al final.  Probablemente es el tipo de profesor con el que yo más me divierto, aunque reconozco que alguno lleva este planteamiento demasiado al extremo. Porque está muy bien explicar las montañas que vamos a subir, y que dificultad media tiene cada una de ellas; cuantos tramos para llanear tendremos, y como será el final de etapa. Saber ya los kilómetros (ficticios) de etapa quizás tampoco es tan necesario. Y simular escapadas del pelotón principal, poniendo a parte de la clase a rodar más rápido que el resto para distanciarse de ellos, puede empezar a ser demasiado friki. Tanto casi como avisarnos que esquivemos un rebaño de ovejas que hay en medio de la carretera, que contemplemos la belleza de un pico nevado, o que los descansos entre esfuerzos sean para “echar un chorrito en el arcén”. Estoy convenido que cualquier día en mitad de clase se va a acercar a una fila y va a tirar al suelo todas las bicis y a la gente encima, simulando una caída en el pelotón. O nos va a hacer firmar al entrar en clase a modo de control de salida, dándonos un mapa del terreno y una mochila con fruta, chocolate y un periódico para cubrirnos del frio.
  • El asíncrono. El spinning realmente es una actividad muy simple. Dar pedaladas siguiendo el ritmo de la música que te ponen. Esa es la clave. Música rápida, pedaladas rápidas (llanear). Música lenta, pedaladas lentas (subir una montaña). El problema es cuando el profesor tiene el mismo sentido del ritmo que Arnold Schwarzenegger bailando sevillanas. Eso, o que simplemente se pasa la música por el forro del sillín. Es entonces cuando te encuentras nadando entre mensajes contradictorios. Y así podemos acabar pedaleando como si no hubiera mañana con el Tamborilero de Raphael, o a paso de tortuga en una pieza de heavy metal.
  • El predicador. También llamado El brasas. Esta claro que siempre vienen bien unas palabras de animo y de motivación a tus alumnos durante el ejercicio. Lanzar un mensaje de superación, noble propósito. Pero no parar de hablar durante toda la clase, escupiendo mensajes continuos sobre que la vida es para los luchadores; que hay que ser feliz; que no puede existir el fracaso en tu vocabulario; que si te caes, te levantas; que conocerse a si mismo y quererse es el primer paso hacia el éxito; que uno no debe rendirse nunca; siempre debe querer más, esforzarse mas… eso ya es demasiado. Que para tres puñeteros cuartos de hora que uno quiere estar tranquilo y desconectar… Aunque reconozco que la única vez que motivaron realmente hasta el punto de hablar en clase fue con una monitora de este tipo. Después de media hora de no parar de “evangelizarnos”, llegando a contarnos hasta su versión particular mezclando el cuento de la hormiga y la cigarra con el del patito feo, empezó a repetirnos sin parar: “Decidme: ¿Qué queréis? ¿Qué queréis de vuestra vida? ¿Qué queréis?”. Y a la décima repetición, contesté: “Que te calles la boca 5 minutos, por favor”. Y no se porque ahora encima soy el borde de la clase…
  • El coletilla. La mayoría de las personas tenemos ciertos dejes en el habla. Frases hechas, o coletillas, que en determinadas situaciones, y sin darnos muchas veces cuenta, repetimos más de lo deseado. Y esto pasa también a no pocos profesores de spinning. Así, palabras como “venga”, “vamos”, “sí”, o “arriba” pueden ser repetidas sin parar al ritmo de la música. Tengo un profesor que un día entro en un bucle de: “¡vamos!, ¡vamos!, ¡vamos!,…” que tres horas después de acabar la clase tuvimos que entrar por él y pincharle un somnífero para que parase de repetirlo. Extremadamente peligroso para la salud.
  • El happy. El happy es la versión opuesta al director de equipo. No le importa que la sesión se asemeje al ciclismo “auténtico”. Es más, le da igual el ciclismo, el spinning, y casi el deporte: lo que quiere es pasárselo bien (y no “con” nosotros, sino “a consta” de). Y para eso, convierte la clase en un circo. Haciendo que canten todos todas las canciones (obligando incluso a simular que llevamos micrófono); o si ahora se levantan las chicas y cantan; y después los chicos bailan con las manos y gritan; que nos agarremos todos por la cintura… ¿pero esto que mierda es? Por favor, ¡que si nos vamos a poner “tontorrones” que saquen las bicis de la clase y lo hacemos ya como dios manda!
  • El Jeta. Los monitores, al inicio de la clase, deben asegurarse que todo el mundo conoce como colocar la bici. Luego, durante la sesión, realizan ellos mismos cada ejercicio, para servir así de modelo y motivar además al resto. También su misión es observar y corregir los malos hábitos. El Jeta es ese profesor que encuentra siempre la manera de estar “ocupado” en clase con todo lo posible para no tener él que dar una miserable pedalada. Colocando a la gente, subiendo el volumen de la música, corrigiendo posturas, pidiendo a una fila que aumenten la velocidad, bajando el volumen de la música, recogiendo los bidones de agua que se han caído de las bicis, colocándose el micro,…
  • El posturas. En una clase de spinning se realizan ejercicios combinando diferentes posiciones tanto de tu propio cuerpo (sentado, de pie, cadera atrás,..) como en la forma de agarrar el manillar de la bici (posición uno, dos, tres, triatlón,…). Pues relacionado con esto existe cierto tipo de monitor que “disfruta” especialmente realizando actividades con continuos cambios de posición. Rutinas de cinco pedaladas arriba y cinco abajo (o la ya clásica y compartida por el happy de arriba las niñas, abajo los niños, y viceversa.), o de cintura arriba, cintura abajo. Por no hablar de los cambios cíclicos de posición de manillar: de dos a tres, y luego a triatlón. Y después otra vez a tres, pasando entonces por dos, para empezar otra vez de nuevo. “Uno….dos…tres…dos…tres…triatlón…tres…triatlón…dos…tres…dos…tres…triatlón…” ¿Estamos en el ejercito? ¿Montamos en bici o estamos en un rodeo? Yo he visto casos casos extremos de cambios tan rápidos y frecuentes de posición de manillar que la gente ha terminado dada la vuelta en la bici. Con la cadera sentada en el manillar y agarrando el sillín por la posición quince.
  • El chulo piscina. Esta variante en realidad es aplicable a monitores de todo tipo de actividad en un gimnasio. Es una especie descubierta hace ya mucho tiempo, pero no por ello menos apasionante: la típica persona para la que el objetivo realmente importante de la clase es simplemente lucirse, en todos los sentidos. Para ello suele ir marcando musculo, enseñando carne. Además, misteriosamente entra en clase sudando ligeramente, el punto justo de sudor… ¡porque no me puedo creer que se haya echado aceite en el cuerpo! Su vestimenta es, o bien colorida hasta el horterismo, o de equipo ciclista profesional. Y lo más importante, solo tiene un amigo en clase: el espejo (y eso que normalmente queda a su espalda). Por otro lado, a lo largo de la sesión debe siempre quedar claro que ÉL es quien mas pedalea, el que más desarrollo maneja, quien más grita, más suda…y menos se despeina. No le interesa que la gente haga los ejercicios, ni siquiera que coloque bien la bici…salvo claro, que sea alguien del sexo opuesto con quien poder lucir “palmito”. Como digo, un “clásico” del Gym.
  • El soso. Este monitor se define fundamentalmente por la ausencia total de cualquiera de las características que dan lugar al resto de perfiles descritos. Y esto, en lugar de resolver el problema, normalmente lo agrava. ¡Este tío/tía es capaz de matarte de aburrimiento! Apenas habla, y siempre en voz baja; sus ejercicios son como una calle de “nado libre”: sin apenas instrucciones, cada uno según decida. No te motiva, ni te increpa, ni lanza coletillas de animo… ni siquiera cambia apenas de postura en sus ejercicios. Su tono de voz constante te abraza y no te suelta. La mosca tse tse del spinning.
  • La loca. La loca puede ser una variante extrema del Happy. O una combinación explosiva de varios de los perfiles anteriores. Un Happy predicador, un director de equipo asíncrono, un coletillas posturas, o el peor: un happy posturas chulo-piscina y asíncrono. Aunque también puede que simplemente sea una persona totalmente desequilibrada, y que hayas tenido la mala suerte de encontrártela delante dándote clase (esto puede pasar en cualquier profesión). No voy a profundizar en este tipo, porque puede ser muy variado,… y un poco por miedo a represalias. Pero vamos, la loca que me ha dado clase esta misma mañana ya sabe de quien estoy hablando…
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Angel Sierra

"Saber escuchar no siempre significa no tener nada que decir." Cinéfilo, tecnólogo, deportista, tímido, imaginativo, trabajador, viajero, comunicador, compañero, disfrutón, tranquilo, loco, músico, cocinero, gestor, bailarín, empático, friki, complicado, géminis... siempre diferente. Huye de encasillamientos; de lo que has sido o dicen que eres. Sé lo que quieras ser... sobre todo buena gente.

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2 comentarios en «Aventuras en el Gym: 10 tipos de monitor de spinning»

  1. Nexi

    Buenísimo, increíble. Llevo ya varios años en esto del spinning y las descripciones cuadran a la perfección.
    No hay que olvidarse también que entre el público también hay perfiles varidos. Mis preferidos para hacerles budú son aquellos que se pasan la hora entera gritando y aullando y que generalmente montan en bici tipo «verano azul», generalmente señoras de mediana edad; toda una nueva especie que he descubierto este año en varios gimnasios que he probado en Madrid.

    1. Angel Sierra Autor

      Gracias Nexi. Es verdad, si nos ponemos a repasar a los tipos de público que van a las clases tenemos para un buen rato. Las maduras de «verano azul» no pueden faltar !! Jejeje. En mi clase de ahora, por ejemplo, hay un chaval que se tira la clase entera vitoreando, gritando en plan rambo buscando guerra, y como sí fuera el tío más hipermotivado y sufrido sobre la bici, y luego el mamón no hace a fondo ni la mitad de los ejercicios. Insufrible !!! Jejeje

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