Licenciado Pedreira

Café modo off-on

Definitivamente ayer no fue un buen lunes.

La vida parece una montaña rusa. Arrancas a vivir, sin pedirlo, casi sin darte cuenta. Y desde ese mismo momento comienzas a escalar. Acumulando vivencias, incorporando seres queridos, añadiendo experiencias… llenando tu mochila. A veces caes, y pierdes algo, pero al instante continuas subiendo, sigues sumando. Llegado un punto, cuanto más alto estás, más pronunciadas son las caídas, más frecuentes. Hasta que llega la última, después de la cual termina tu viaje… ¿O no?

El caso es que cuando te levantas con la noticia de la muerte de un conocido, el día no puede ser igual. Es un día muy triste. Y da igual que vida nos hubiera distanciado ¿Cuánto hace que no nos veíamos? ¿Más de un año? Probablemente podríamos haber estado otros cuantos años sin vernos. Eso no importa. Ayer estabas, y hoy te has ido. En mi día a día apenas existirá diferencia. Quizás un mensaje menos de vez en cuando. Quizás una felicitación menos en navidad. Da igual. Mi pena sigue siendo inmensa. No entiende de razones.

Y es que, sin ser realmente amigos, siempre seremos compañeros. Porque existe gente que pasa por tu vida a la que tienes y guardas un especial cariño. Un enorme cariño. Y definitivamente este era el caso. Gente que te aporta, de la que aprendes. Personas que te enseñan a disfrutar de la vida. Que te levantan una sonrisa cuando más falta te hace.

Podría pararme y contar multitud de historias y anécdotas compartidas contigo en no pocos años de convivencia profesional. Es más, tenía la intención de hacerlo (pero para no alargarme hoy en exceso, prometo rescatarlas otro día). Porque entre otras cosas, no concibo el duelo como un momento únicamente de dolor y tristeza, que evidentemente lo es, sino como una oportunidad igualmente para compartir historias, para inmortalizar recuerdos. Aunque eso implique dibujar una sonrisa en un día tan negro. ¡Qué mejor ofrenda!

De lo que acabo de darme cuenta es que todas esas historias comparten algo: una inmensa pasión. Pasión por tu trabajo, por tus ideas. Pasión por viajar, por la música, por la familia. Y pasión, como no, por el tabaco, por el café… En definitiva, pasión por vivir. Y esto es lo que más rabia da. Que una persona con esas ganas de vida tenga que bajarse del vagón a mitad de camino. En cualquier caso, mi homenaje (para ti y para otros que ya no están) será exactamente ese: intentar igualmente disfrutar la vida al máximo. Como dijera Gandhi: “Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre”.

De momento pienso aprovechar la distancia para imaginarte todavía vivo, disfrutando de la vida. Con tu cigarrito, en tu México adoptivo, escuchando heavy metal. Sentado en lo alto de la montaña rusa, negándote a bajar. Es más, en cuanto acabe de escribir esto (te habré dicho esto cientos de veces), me levanto y me tomo un café contigo… o a tu salud.

Un abrazo, Licenciado Pedreira.

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Angel Sierra

"Saber escuchar no siempre significa no tener nada que decir." Cinéfilo, tecnólogo, deportista, tímido, imaginativo, trabajador, viajero, comunicador, compañero, disfrutón, tranquilo, loco, músico, cocinero, gestor, bailarín, empático, friki, complicado, géminis... siempre diferente. Huye de encasillamientos; de lo que has sido o dicen que eres. Sé lo que quieras ser... sobre todo buena gente.

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10 comentarios en «Licenciado Pedreira»

  1. Alberto Rodríguez

    Gracias Ángel por el homenaje a un fenómeno…. Maldita frase de Descanse en Paz que no tiene sentido y menos para compañeros con tanta vida por delante …. Un abrazo

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