Yo no quería

vueltas que da la vida

He vuelto. Y no me gustaría que mi regreso al mundo internauta pareciese la típica conversación entre un desastroso, vividor y posesivo marido o esposa, y su sufrida pareja. Aunque reconozco que eso me limita bastante las cosas. Porque está claro que un sencillo “lo siento” sería razonablemente aceptable, quizás incluso innecesario; lo que pasa es que mi alma pide más. Y eso, desgraciadamente, me puede hacer viajar hacia el mundo de las frases celebres del maltratador de libro; del no ha sido mi culpael yo te lo explico y el no volverá a pasar;  del Yo no quería …y sin embargo te quiero.

Y es que, y aun sintiéndome cargado de razones, ¿quién dice que ellos no creen también tenerlas? Eso sí, luego pienso que este ejercicio es algo voluntario, que hago porque quiero y porque me gusta, y que podría dejar cuando lo desease.  Pero esto no evita ni minimiza el probablemente absurdo sentimiento de culpa y de abandono que tengo. Porque ninguno de vosotros me pedisteis que iniciase esto. Que llamase a tu puerta cada día, con mayor o menor acierto, y acompañase en cierta forma tus días. Y sois poquitos, quizás, pero abrirme vuestras casas para sentarme a descansar contigo, desayunar juntos,  o incluso acostarme un rato a tu lado, es un regalo demasiado generoso como para despreciarlo. Es como si recoges un perro abandonado de la calle, te lo llevas a casa, y lo cuidas y llenas de cariño para luego abandonarlo en las primeras vacaciones. ¿Sería ético? Lo que pasa es que en este caso el perro abandonado probablemente sea yo.

Además tampoco me gustaría que pensaseis que mi comportamiento va a ser una constante en nuestra relación, que a la primera dificultad que surja os voy a dejar tirados. Porque eso no ofrece un ambiente de confianza. Y como he repetido desde que arranqué El blog de Angel Sierra, este mundo 2.0 es de todos nosotros (pese al título), por mucho que pueda parecer ahora que yo llevo la voz cantante. Y no puedo pretender que te impliques en esta aventura si piensas que puede acabar cualquier día. No sería justo.

 Ahora ha sido una carrera (la carrera del siglo, sí, pero una carrera). ¿Qué será después? ¿Cuidar un hijo? ¿El trabajo? ¿Qué me toque el Euromillones? No. Está claro que si quieres recoger debes sembrar primero, dar para recibir. Y digo bien, digo “debes” en lugar de “tienes”. Porque siempre hay atajos en esta vida. Unos mejor iluminados o menos tenebrosos que otros, pero atajos al fin y al cabo. Atajos que no tienen porque ser obligatoriamente siempre malos. El problema es que hay que saber elegir bien, porque aunque normalmente te llevan al mismo lugar que el camino principal, el desvió hace que llegues siempre siendo diferente persona.

Me he visto obligado a dedicar más tiempo estas dos semanas a otros aspectos de mi vida, tiempo que he debido restar obligatoriamente de este Blog; cierto. Por ese motivo ha sido totalmente inevitable disminuir mi aportación al mismo…pero no era necesario ni de lejos reducirla a cero; enseñanza re-aprendida: que la vida te haga adaptar el ritmo de tu pasos, pero nunca parar de caminar.

Y ahora, ¿qué planes tienes para mañana? ¿y para pasado? ¿Nos sentamos y te cuento un poquito de mi vida?

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Angel Sierra

"Saber escuchar no siempre significa no tener nada que decir." Cinéfilo, tecnólogo, deportista, tímido, imaginativo, trabajador, viajero, comunicador, compañero, disfrutón, tranquilo, loco, músico, cocinero, gestor, bailarín, empático, friki, complicado, géminis... siempre diferente. Huye de encasillamientos; de lo que has sido o dicen que eres. Sé lo que quieras ser... sobre todo buena gente.

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2 comentarios en «Yo no quería»

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